Perú es sinónimo de historia, sitios arqueológicos, ciudades coloniales, etnias, tradiciones, gastronomía, colores y paisajes de lo más variados.

Empecemos por el principio: Perú tiene un historia y una riqueza cultural fascinantes. Dos datos claves: se le considera la cuna de la primera civilización de América, hace más de cinco mil años; y, en su vasto territorio, cuenta con doce Patrimonios Mundiales por la UNESCO y una de las siete maravillas del mundo moderno: Machu Picchu.
Y es que, aunque por Perú pasaron otras muchas civilizaciones (entre ellos, los Chavín, Paracas, Moches, Nasca y Chimús), sin duda, la huella que dejaron los Incas es inmensurable. Esta civilización inca se desarrolló durante sólo tres siglos y su periodo de esplendor (“imperio inca”) duró apenas uno (siglo XV – XVI). Sin embargo, durante ese periodo de tiempo, consiguieron extenderse desde Ecuador hasta Chile y Argentina y abarcar una población de unos diez millones de habitantes.
Cusco fue la capital de ese imperio, y cuando uno la recorre junto con sus alrededores (“el valle sagrado de los incas) no deja de maravillarse por sus importantes avances y logros artísticos, científicos y económicos, siempre estudiando respetando y conviviendo en perfecta armonía con la naturaleza y la salvaje geografía peruana.
Perú no sólo es cultura, también es un destino natural maravilloso, que ofrece increíbles contrastes y paisajes desbordantes. En Perú tienes la Cordillera de los Andes, selva amazónica, muchísimos kilómetros de costa pacífica y, por si fuera poco, zonas desérticas.
Esta gran diversidad paisajística lo convierte en un destino perfecto para los viajeros activos, que pueden disfrutar de un sinfín de experiencias inolvidables: nadar con leones marinos, paseos en bici, a caballo, en quad, hacer parapente o sandboarding y, sin olvidar, que en Perú les esperan algunas de las mejores caminatas del mundo.
Además, Perú tiene un clima muy agradable, algo que también colabora significativamente en el disfrute del viaje. Por la variedad de paisajes y ecosistemas existentes, en un mismo viaje se suele pasar de un clima costero, a un clima de montaña e incluso a un clima exótico en la selva. Pero ninguno de ellos es extremo ni especialmente incómodo.
Y por último, pero por ello no menos importante: Perú ofrece una gastronomía exquisita, mestiza y única. Así lo avalan los infinitos premios y reconocimientos. Recientemente ha vuelto a ser elegido, por octavo año consecutivo, mejor destino culinario del mundo. Las técnicas y platos tradicionales se han fusionado con sabores de otras partes del mundo, surgiendo así cocinas como la Nikkei (fusión peruana-japonesa) o la Chifa (chino-peruana).
Éstos no son todos, sólo algunos de los motivos por los que Perú no deja indiferente a nadie. Es un viaje del que siempre regresas con experiencias y sensaciones inolvidables, y del que siempre quieres más.





